miércoles, 17 de octubre de 2007

CUALES SON LOS SINTOMAS DEL TRASTORNO POR ESTRES POSTRAUMATICO


Los siguientes son los síntomas más comunes del PTSD. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente.
Los niños y adolescentes que padecen PTSD sufren una angustia emocional, mental y física extrema cuando se ven expuestos a situaciones que les recuerdan el suceso traumático. Algunos vuelven a vivir el trauma repetidas veces en forma de pesadillas y recuerdos perturbadores cuando están despiertos, y pueden experimentar también todos o algunos de los siguientes problemas:
Alteraciones del sueño
Depresión
Sensación de inquietud, de "estar en guardia"
Facilidad para sobresaltarse
Pérdida de interés en cosas que solía disfrutar; desapego; ausencia general de receptividad; sensación de adormecimiento
Dificultades para demostrar cariño
Irritabilidad, mayor agresividad que antes del suceso traumático, que puede manifestarse incluso violentamente
Evitar ciertos lugares o situaciones que despiertan recuerdos desagradables
Imágenes recurrentes que no pueden evitarse (estos recuerdos pueden tomar la forma de imágenes, sonidos, olores o sentimientos y el individuo por lo general cree que el suceso traumático está volviendo a ocurrir)
Pérdida de contacto con la realidad
Vivencia recurrente de un suceso traumático que puede durar unos segundos, horas o, muy raramente, días enteros
Problemas en la escuela; dificultad para concentrarse
Preocupación por morir a edad temprana
Conducta regresiva; comportarse como si tuviera menos edad (por ejemplo, succionarse el pulgar, incontinencia nocturna)
Síntomas físicos (por ejemplo, dolor de cabeza, dolor de estómago)
¿Cómo se diagnostica el trastorno por estrés postraumático?
No todos los niños y adolescentes que experimentan un traumatismo desarrollan PTSD. El PTSD se diagnostica sólo si los síntomas continúan durante más de un mes y tienen un efecto negativo sobre la vida del niño y el nivel de funcionamiento. En el caso de quienes sufren PTSD, los síntomas se inician unos tres meses después del suceso traumático, aunque pueden manifestarse también muchos meses después, e incluso años más tarde.
El PTSD puede producirse a cualquier edad, incluso en la infancia, y muchas veces va acompañado de otras manifestaciones, como:
Depresión
Abuso de sustancias
Ansiedad
La duración del trastorno varía. Algunas personas se recuperan en el curso de seis meses; otras padecen los síntomas durante mucho más tiempo.
Un psiquiatra infantil u otro profesional de la salud mental calificado normalmente diagnostica el PTSD en niños y adolescentes a partir de una evaluación psiquiátrica completa. Los padres que advierten síntomas de PTSD en sus niños o hijos adolescentes pueden ayudar procurando una evaluación precoz. El tratamiento temprano puede disminuir los problemas futuros.
Tratamiento para el trastorno por estrés postraumático:
El tratamiento específico para el trastorno por estrés postraumático será determinado por el médico de su hijo basándose en lo siguiente:
La edad de su hijo, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
Qué tan avanzados son los síntomas de su hijo
La tolerancia de su hijo a determinados medicamentos o terapias
Sus expectativas para la trayectoria del trastorno
Su opinión o preferencia
El PTSD se puede tratar. La detección e intervención tempranas son muy importantes y pueden reducir la gravedad de los síntomas, estimular el crecimiento y el desarrollo normal del niño, y mejorar la calidad de vida de los niños o adolescentes que tienen PTSD. El tratamiento siempre se debe basar en una evaluación exhaustiva del niño y la familia. Las recomendaciones de tratamiento pueden incluir la terapia cognitiva de comportamiento para el niño. La terapia cognitiva de comportamiento se centra en ayudar al niño o adolescente a adquirir habilidades para controlar su ansiedad y ayudarlo a dominar la situación o las situaciones que contribuyeron al desarrollo del PTSD. Algunos niños también se benefician del tratamiento con medicamentos antidepresivos o contra la ansiedad para ayudarlos a tranquilizarse. La tasa de recuperación de PTSD en niños y adolescentes es muy variable y depende de la fortaleza interna, la capacidad para enfrentar dificultades y la capacidad de recuperación (habilidad para "levantarse"). La recuperación también se ve influenciada por el apoyo disponible en el entorno familiar. Los padres tienen un rol vital de apoyo en cualquier proceso de tratamiento.
Prevención del trastorno por estrés postraumático:
Las medidas preventivas para reducir la incidencia o disminuir las posibilidades de las experiencias traumáticas en los niños incluyen, entre otras, las siguientes:
Enseñar al niño que está bien decirle NO a alguien que intenta tocar su cuerpo o acercarse de cualquier manera que lo haga sentir incómodo.
Enseñar al niño que está bien contarle de inmediato a un adulto de su confianza que alguien lo ha hecho sentir incómodo.
Brindar el apoyo y los consejos adecuados a los niños y los adolescentes que hayan experimentado o presenciado un suceso traumático.
Fomentar los programas de prevención en la comunidad o en el sistema escolar de la zona.

A QUIENES AFECTA EL TRASTORNO POR ESTRES POSTRAUMATICO


A quiénes afecta el trastorno por estrés postraumático?
Las experiencias traumáticas no son comunes en las vidas de la mayoría de los niños. No obstante, anualmente se diagnostica PTSD a unos 3.000.000 de niños. Ningún estudio ha analizado la incidencia general del PTSD específicamente en niños y adolescentes. Sin embargo, se calcula que asciende al 40 por ciento en los vecindarios muy violentos.

CUAL ES LA CAUSA DEL TRASTORNO POR ESTRES POSTRAUMATCO


He aquí una lista de circunstancias que pueden desencadenar el PTSD:
Algo que ocurrió en la vida de la persona.
Algo que sucedió en la vida de una persona cercana.
Algo que la persona presenció.
El riesgo de que un niño desarrolle PTSD a menudo se ve afectado por la proximidad y la relación del niño con el trauma, la seriedad del trauma, la duración del suceso traumático, la recurrencia del suceso traumático, la capacidad de recuperación del niño, las habilidades que tenga para sobrellevarlo, y los recursos de apoyo que el niño disponga en la familia y la comunidad luego del suceso o sucesos.
Los siguientes son algunos ejemplos de hechos catastróficos que atentan contra la vida y que pueden causar un PTSD cuando son presenciados o vividos por un niño o un adolescente:
Accidentes graves (como accidentes de automóvil o de ferrocarril)
Catástrofes naturales (por ejemplo, inundaciones o terremotos)
Catástrofes provocadas por el hombre (por ejemplo, bombardeos)
Ataques personales violentos (asaltos, violaciones, tortura, cautiverio o secuestro)
Maltrato físico
Ataque sexual
Acoso sexual
Maltrato emocional
Abandono

¿QUE ES EL TRASTORNO POR ESTRES POSTRAUMATICO


El trastorno por estrés postraumático (su sigla en inglés es PTSD) es un trastorno debilitante que a menudo se presenta después de algún suceso aterrador por sus circunstancias físicas o emocionales, que hace que la persona que ha sobrevivido a ese suceso tenga pensamientos y recuerdos persistentes y aterradores de esa terrible experiencia. Los individuos que tienen PTSD se sienten con frecuencia paralizados emocionalmente de forma crónica. El PTSD en los niños generalmente se transforma en un trastorno crónico.

EL ESTRES PUEDE ELEVAR LOSNIVELES DE COLESTEROL EN ADULTOS SANOS


En una muestra de 199 hombres y mujeres sanos de mediana edad, los investigadores Andrew Steptoe y Lena Brydon, del University College London, examinaron la reacción al estrés y el posible incremento de colesterol y riesgo cardiovascular.
Los cambios en el colesterol total, incluyendo las lipoproteínas de baja densidad (LDL) y las lipoproteínas de alta densidad (HDL), fueron evaluados en los participantes antes y tres años después de completar dos tareas estresantes.El estudio encontró que hay variación entre individuos. Algunos participantes muestran grandes incrementos incluso a corto plazo, mientras que otros no. Las respuestas de colesterol probablemente reflejan la forma en que las personas reaccionamos a los desafíos de la vida cotidiana. Estas respuestas se acumulan para conducir a un incremento en los niveles de colesterol o lípidos algunos años más tarde. Parece que la reacción de una persona al estrés es un mecanismo a través del cual se desarrollan niveles superiores de lípidos.Los pruebas incluyeron el examen cardiovascular de los participantes, así como el análisis de funciones inflamatorias y hemostáticas, antes y después de efectuar tareas estresantes.En el seguimiento tres años más tarde, los niveles de colesterol en todos los participantes se habían elevado. Sin embargo, los individuos con respuestas iniciales mayores tuvieron incrementos de colesterol sustancialmente mayores que los experimentados por los demás. Las personas del tercio superior de respuesta al estrés tuvieron tres veces más probabilidad de tener un nivel de colesterol "malo" (lipoproteínas de baja densidad) por encima de los límites clínicos, en comparación con las personas del tercio inferior. Estas diferencias fueron independientes de sus niveles basales de colesterol, sexo, edad, reemplazo hormonal, índice de masa corporal, y consumo de alcohol o tabaco.

viernes, 5 de octubre de 2007

EVOLUCIÓN HISTORICA DEL CONCEPTO DE ESTRÉS


El concepto de estrés fué introducido por primera vez en el ámbito de la salud en el año 1926 por Hans Selye. En la actualidad, es uno de los términos más utilizados. Todos hablamos de estrés. Selye, definió el estrés, como la respuesta general del organismo ante cualquier estimulo estresor o situación estresante.
El término estrés, partió de un concepto físico haciendo referencia a una fuerza o peso que produce diferentes grados de tensión o deformación en distintos materiales. Selye no hace referencia al estímulo (peso o fuerza), sino a la respuesta del organismo a éste. Utiliza el término estrés para describir la suma de cambios inespecíficos del organismo en respuesta a un estimulo o situación estimular (1956).
Posteriormente, el término se ha utilizado con múltiples significados y ha servido tanto para designar una respuesta del organismo, como para señalar los efectos producidos ante repetidas exposiciones a situaciones estresantes.
En 1989, y tras controvertidas discusiones científicas sobre si el estrés era el estímulo o la respuesta del organismo, los autores Paterson y Neufeld comienzan a considerar el término estrés como un término genérico que hace referencia a un área o campo de estudio determinado.
El concepto de estrés laboral, según aparece en los documentos divulgativos del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (1997) desde una perspectiva integradora, se define como "la respuesta fisiológica, psicológica y de comportamiento de un individuo que intenta adaptarse y ajustarse a presiones internas y externas". El estrés laboral aparece cuando se presenta un desajuste entre la persona, el puesto de trabajo y la propia organización.

EL ESTRÉS COMO RIESGO LABORAL EN EL PERSONAL SANITARIO


El estrés es uno de los riesgos laborales más importantes en el personal sanitario, junto a los riesgos físicos, químicos y biológicos.
En los estudios de campo publicados recientemente, hay una nueva enfermedad que afecta de manera muy especial al personal sanitario en general, y en particular al profesional de enfermería. Es el denominado Síndrome del Bumout.
Dada la importancia y la magnitud de la afectación del personal sanitario en los estudios realizados, se ha considerado tratar esta patología derivada del estrés en un apartado distinto, teniendo en cuenta que los estresores a los que nos enfrentamos en la jornada laboral, nos provocan una respuesta de estrés que pueden desarrollar la enfermedad, habiéndose generado una nueva enfermedad del personal sanitario.
En esta guía dedicada al estrés, se pretende trasladar la información y formación que requieren los profesionales, conocer el estrés y saber distinguir las alarmas de aviso que nos da nuestro organismo, y que o bien por desconocimiento o bien por no saber la trascendencia de lo que nos puede ocurrir no le damos la suficiente importancia.